sábado 28 de noviembre de 2009

ADIÓS PARA SIEMPRE

Cogí todo lo que poseía. Una maleta cargada de emociones, de recuerdos de esperanzas rotas. Aspiré todo el oxígeno que pude y subí los tres escalones que separaban el pasado con el futuro. Muchas veces subí esos mismos escalones, bajándome a los pocos minutos, quizá porque pensaba que no todo se había acabado, y mi exageración, manifestaba un sentimiento de culpa hacia mí misma. Pero hoy no, esta vez sabía muy bien que no quedaba nada, que yo no era nada.
Me acomodé como pude en el asiento. La caras de los demás viajeros, era miradas llenas de odio y de culpa, fantasmas que me señalaban con el dedo y se burlaban de mí. Apoyé mi cabeza en el cristal para no mirarlos, para que esta vez, los remordimientos y la mala conciencia no me causaran una mala pasada. Veía la calle, el pasado, mis vivencias. Quería gritar, que dejaran de mirarme, que no me señalasen más con el dedo. Sólo lo hacía para no temer a la cruel soledad. ¡Qué sabrán ellos! De mis días con sus noches, de el teléfono que no suena, de no tener nada más que un motón de miedos.
Sólo me tenía a mí. Ni una sonrisa, ni una caricia. Aquel bulto sentado, solamente era un cuerpo vacío, unos ojos sin ilusiones.
Llega la hora de dejar el pasado, y no volver más a él. Tengo desasosiego, quiero bajar del autobús, pero un punto de dignidad me pide que no lo haga. Sé muy bien lo que me espera fuera, pero, a pesar de ello, quiero irme. Sé que si no bajo, nunca más volveré al pasado, al ver las mismas caras, los repetitivos días.
Dudo, lo pienso, sudo, tiemblo.
El autobús empieza a moverse y alguien dice que me bajaré en marcha, que no aguantaré el recorrido, que no soy fuerte. Que nadie ni nada me respeta.
Les miro, no tienen piedad. ¡Malditos seáis! No tenéis ni la mayor idea. No sois nadie.
Me acurruco sobre mi cuerpo. Ahora el respirar me duele. Casi no puedo hacerlo. Cierro los ojos y no pienso en nada, dejo mi mente en blanco. Pero el movimiento es inconfundible. No hay marcha atrás.
Por los cristales veo, como mi pasado, se queda lejano. No volveré a verlo más. Mientras nos vamos alejando, veo que poco a poco, los fantasmas, se van convirtiendo en personas, con vida o sin ella, que ni siquiera se dan cuenta de mi presencia. El miedo, se va apaciguando cuando más lejos estoy de mi vida anterior. Lloro, de alegría o de pena. ¡Qué más da! No sé, si hice bien. Lo único que sé, es que no regresaré.
El paisaje ahora se vuelve borroso, distante, lejano. Ya no hay rectificación alguna.
Me relajo en mi sitio y empiezo a olvidar lo que nunca tuve.

sábado 14 de noviembre de 2009

DUELE AMAR

Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero lo que es más doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.
Tal vez Dios quiere que nosotros conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.
Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo para darte cuenta que al final, no era para ti y lo tienes que dejar ir.
Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te corresponderá, pero no esperes que te corresponda; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece se feliz porque creció en el tuyo.
Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sorda(o) para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía quieres tratar.
Nunca te des por vencida(o) si sientes que puedes seguir luchando.
Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir.
El amor llega a aquel que espera, aunque lo hallan decepcionado; a aquel que aun cree, aunque
haya sido traicionado; a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado; y a aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.
El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos, y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces sólo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.
No vayas por el exterior, este te puede engañar; no vayas por las riquezas porque aun eso se pierde; ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan solo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille.
Espero que encuentres a aquella persona que te haga sonreír.
Hay momentos en los que extrañas a una persona tanto que quieres sacarla de tus sueños y abrazarla con todas tus fuerzas. Espero que sueñes con ese alguien especial.
Sueña lo que quieras soñar; ve adonde quieras ir; se lo que quieras ser; porque tienes tan solo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer.
Espero que tengas; suficiente felicidad para hacerte dulce; suficientes pruebas para hacerte fuerte; suficiente dolor para mantenerte humana(o); suficiente esperanza para ser feliz y suficiente dinero para comprar regalos.
Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo; sólo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.
La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan. Porque solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lágrima.
La brillantez del futuro será basada en un pasado olvidado.
No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón.
Cuando naciste, tu llorabas y todos alrededor sonreían, vive tu vida de forma que cuando mueras tu sonrías, y todos alrededor lloren.

miércoles 11 de noviembre de 2009

13 LÍNEAS PARA VIVIR

1.-Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.
2.-Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
3.-Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.
4.-Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.
5.-La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado, y saber que nunca lo podrás tener.
6.-Nunca dejes de sonreír ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa.
7.-Puedes ser solo una persona para el mundo, pero para alguna persona tú eres el mundo.
8.-No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.
9.-Quizás Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona adecuada, para que cuando al final la conozcas, sepas estar agradecida.
10.-No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.
11.-Siempre habrá gente que te lastime, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y solo ser más cuidadosa con quien confías dos veces.
12.-Conviertete en una mejor persona y asegúrate de saber quien eres antes de conocer alguien más, y esperar que esa persona sepa quien eres.
13.-No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te lo esperas.

RECUERDA:
“Todo lo que sucede, sucede por una razón”

lunes 19 de octubre de 2009

INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más rios.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas; tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; No te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principio de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

viernes 2 de octubre de 2009

PROMESAS

Fue su promesa. Ella sabía que no le había mentido. Sabía con certeza que él volvería. No tenía prisa, esperarle era lo único que le importaba. No le fallaría. Él nunca lo hizo, y junto a su promesa, estaba la de ella, esperarlo hasta el fin de los días.
Mientras su espera, el pueblo, con júbilo, festejó las fiestas de ese año, en el que él, ya no estaba. Fiel a su amor, ella lo esperó en la oscuridad de su aguardo, el regreso de él. Las navidades, las pasó sola, con mesa para dos, por si volvía de improviso. La llegada de la primavera, no fue con sus amigas, a ver, la floración de las flores y los árboles, ni tampoco fue, en verano, a bañarse al lago, y pasear descalza por la hierba. Al año siguiente, no fue, a las fiestas del pueblo, ni a festejar las navidades, ni tampoco a pasárselo bien, con la llegada del buen tiempo. Y así pasaban los años, recordando y recordando. Preguntándose dónde estaría él y si tardaría mucho en volver. Recordaba su rostro y, cada vez, con más dificultad, intentaba dibujar su rostro, con sus dedos, en el aire. No hubo más navidades, ni paseos con las amigas…
Ella esperaba y esperaba, y sentía una punzada en el corazón al pensar que ya él no volvería. Que se había olvidado de su promesa y de ella.
Una noche, mientras con dificultad, se tomaba una taza de té, pues sus manos estaban ya débiles y temblorosas, le pareció oír un ruido en las afueras de su casa. Él había vuelto. Se miraron y sonrieron. Se habían encontrado de nuevo. Podían tocarse y ver cómo el paso del tiempo, había estropeado su recuerdos, de sus rostros tersos y jóvenes, de su juventud añorada. Él, loco de contento, le empezó a relatar los lugares que había visitado, las gentes que había conocido, las lenguas que había aprendido. Aventuras apetitosas, divertidas, llenas de vida… Ella se sentó a escucharlo y la flor del jardín que sostenía en sus manos, le pincho con sus espinas cuando se dio cuenta, que ella solamente, lo había esperado.

martes 15 de septiembre de 2009

DESPUÉS DE UN TIEMPO

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender que los besos no son contratos, y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, no con el dolor de un niño... y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad, y después de un tiempo uno aprende: que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien te traiga flores... y uno aprende que realmente fue de aguantar que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale y uno aprende y aprende... con cada adiós uno aprende. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo..."

miércoles 2 de septiembre de 2009

DESCONOCIDOS

Ven. Acércate en silencio. Llevo mucho tiempo esperándote. Mis ojos están cansados de recorrer lugares inexistentes, en los cuales, no habitabas. Tócame despacio. Te advierto que mi piel está marchita. Ha pasado tanto tiempo que igual no reconoce el contacto con la tuya. Mi cabeza está llena de pensamientos, casi muertos, que intuían tu llegada pero yo, yo ya no soy la de antes. Han pasado tantas cosas que es muy delicado ocultarlas, entre mi alma y mi cuerpo. Tu cara es cómo me la imaginaba pero me asusta tu miedo porque sé que no encuentras lo que un día dejaste. Me observas y callas. Sírvete tú mismo. Ofréceme aquello con que tu corazón me honraba aunque no encuentres en mí los colores vivos sino náufragos latidos de un pulso que casi no respira. Ven, y susurra mi nombre, puede que eso te ayude a recordarme. Ya sé que no es el lugar ni y el día pero acércate, prueba mi amor y mi veneno. Juntos volveremos a reconstruir lo que el paso del tiempo hizo que desapareciera. Y así no mirarnos como dos desconocidos.